Conmovido, relató: “Mi mamá dejó de respirar ayer a las 7:30”.

Este testimonio refleja la magnitud de la tragedia y el dolor humano que acompaña a las labores de emergencia.
Brigadistas y vecinos continúan trabajando sin descanso para salvar más vidas y brindar apoyo a las familias afectadas.
La solidaridad y la esperanza se mantienen como fuerza en medio de la adversidad.

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