No todas las bebidas que prometen hidratarte son iguales: elegir la incorrecta puede afectar tus riñones o disparar tus niveles de glucosa. Ante la intensa ola de calor, expertos en nutrición y estudios de calidad de la Profeco advierten sobre las diferencias críticas entre un suero médico, una bebida para deportistas y los refrescos disfrazados de hidratantes.

Radiografía de la hidratación: ¿Qué estás bebiendo realmente?

De acuerdo con los estándares de la Secretaría de Salud y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el mercado se divide en tres categorías principales que el consumidor suele confundir:

  • Suero Oral (Grado Médico): Son considerados medicamentos. Su fórmula está diseñada para recuperar agua y electrolitos perdidos por deshidratación severa (calor extremo o enfermedad). Contienen cantidades precisas de glucosa y sales, por lo que no deben consumirse como “agua de tiempo” sin necesidad médica.
  • Bebidas para deportistas: Diseñadas para reponer energía y líquidos tras una actividad física intensa. Contienen sales minerales, pero también una carga considerable de azúcar (carbohidratos) para dar energía al músculo. Si no hiciste ejercicio extenuante, esa azúcar se convierte en grasa.
  • Bebidas hidratantes comerciales: Muchas son calificadas por Profeco como “refrescos disfrazados”. Contienen saborizantes, edulcorantes y niveles de sodio que, en lugar de hidratar, pueden provocar una mayor carga de trabajo para los riñones.

El riesgo para la salud Consumir sueros médicos de forma recreativa puede provocar una hipernatremia (exceso de sodio en sangre), mientras que abusar de bebidas deportivas sin quemar las calorías que contienen eleva el riesgo de padecer diabetes u obesidad. La recomendación de los especialistas es clara: para la sed cotidiana, el agua simple es la mejor opción; los sueros son para recuperación médica.

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