CIUDAD DE MÉXICO. — El arribo de un avión militar Hércules C-130 de EE. UU. al Aeropuerto de Toluca generó controversia en México. La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que el vuelo fue autorizado desde octubre para tareas de capacitación y no transportaba tropas. La operación, validada por SEDENA, cumple con acuerdos bilaterales de seguridad y logística operativa.
Polémica por soberanía y protocolos
La aeronave aterrizó a las 20:23 horas del pasado domingo, desatando especulaciones en redes sociales. El senador Clemente Castañeda cuestionó la operación, recordando que solo el Senado puede autorizar el ingreso de tropas extranjeras. Sin embargo, Sheinbaum enfatizó que, al tratarse de adiestramiento para elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la consulta legislativa no era necesaria.
Cambio de sede: de AIFA a Toluca
Un punto que llamó la atención de analistas fue el aterrizaje en el Aeropuerto de Toluca en lugar del AIFA, donde se ubica la principal base militar del país. La mandataria explicó que el cambio fue una “condición establecida” y autorizada por la Secretaría de la Defensa Nacional por motivos logísticos, descartando cualquier carácter excepcional o irregular en el movimiento.
Contexto de tensión transatlántica
Este evento ocurre en un clima de alta sensibilidad debido a las advertencias de Donald Trump sobre posibles incursiones para combatir cárteles. Además, coincide con una reciente alerta de la FAA estadounidense sobre interferencias de GPS en el Pacífico. Sheinbaum descartó que existan restricciones operativas para México y confirmó que existe comunicación constante entre las autoridades de aviación de ambos países.

