El presidente de Colombia, Gustavo Petro, reveló que ha pasado las últimas 48 horas esquivando intentos de magnicidio. Denunció sabotajes en pistas de aterrizaje y amenazas de disparos contra el helicóptero en el que viajaba con sus hijos, lo que obligó a la comitiva presidencial a refugiarse cuatro horas en el mar antes de encontrar un sitio seguro.
Durante su declaración, el mandatario colombiano detalló situaciones críticas de seguridad, como la imposibilidad de aterrizar en puntos previstos debido al apagado intencional de luces en las pistas. El momento de mayor tensión ocurrió cuando el miedo a un ataque directo contra su aeronave, con su familia a bordo, forzó un cambio de ruta de emergencia hacia el océano.
Petro enfatizó que, aunque logró llegar a un destino alterno tras horas de incertidumbre, la amenaza persiste. Este pronunciamiento escala la tensión política en la región, poniendo el foco en la vulnerabilidad de la seguridad presidencial en Colombia.
