La violencia en Sinaloa cruza la línea política tras el ataque armado que dejó en estado delicado a los diputados de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya. En respuesta inmediata a este punto de inflexión, el Gobierno Federal desplegó 1,600 militares para evitar que el estado caiga en la ingobernabilidad.
El atentado ocurrido en Culiacán marca un cambio drástico en la dinámica de violencia de la región, rompiendo la barrera entre las pugnas criminales y la agresión política directa. Ante la gravedad de los hechos, la Presidenta de la República anunció un viaje oficial a la entidad para supervisar personalmente la estrategia de seguridad.
Este masivo despliegue militar busca contener la guerra interna entre facciones del Cártel de Sinaloa, enviando un mensaje de control federal en un territorio donde la estabilidad institucional se encuentra bajo asedio.


