La reducción de la jornada laboral a 40 horas y el aguinaldo doble regresan al debate legislativo en México. Mientras los trabajadores esperan un respiro, las cámaras empresariales advierten que el costo de estos beneficios podría elevar la inflación, impactando directamente en el precio final de productos y servicios básicos que consumes a diario.
¿Qué se está discutiendo exactamente?
El Congreso ha retomado dos de las reformas más esperadas por la fuerza laboral:
- Reducción de la jornada: Pasar de 48 a 40 horas semanales, garantizando dos días de descanso por cada cinco trabajados.
- Aguinaldo digno: Aumentar el pago mínimo de 15 a 30 días de salario.
¿Por qué dicen que subirá la inflación?
Cámaras como la Coparmex y el CCE señalan que las empresas, especialmente las PyMEs, tendrán que contratar más personal o pagar más horas extras para cubrir los turnos. Para no quebrar, ese costo extra se trasladaría a los consumidores, lo que significa que podrías ver aumentos en el costo de la comida, el transporte y servicios diversos.
¿Qué falta para que sea una realidad?
A pesar del ruido, todavía no es ley. La reducción de jornada requiere una reforma constitucional, lo que significa que debe ser aprobada por dos terceras partes de la Cámara de Diputados, el Senado y, finalmente, la mayoría de los congresos estatales. El aguinaldo doble, al ser un cambio a la Ley Federal del Trabajo (LFT), tiene un camino ligeramente más corto, pero ambos siguen en fase de “estira y afloja” en comisiones.
¿Aplica para todos los trabajadores?
Aquí está el punto clave: estas reformas solo benefician a quienes tienen un contrato formal. * Freelancers: Al trabajar por honorarios, no están sujetos a la LFT, por lo que su jornada y pagos dependen de sus propios contratos.
- Sector informal: Quienes trabajan sin registro ante el IMSS o el SAT quedan fuera de estos beneficios, lo que, según especialistas, podría aumentar la brecha de desigualdad económica en el país.
