México enfrenta una encrucijada diplomática crítica: mientras Donald Trump asegura que la presidenta Sheinbaum aceptó frenar los envíos de petróleo a Cuba para evitar aranceles, el Canciller De la Fuente sostiene que la ayuda humanitaria continuará. Este choque de narrativas pone en vilo el 10% clave del T-MEC y la estabilidad financiera.

​La aparente “paz armada” tras la llamada entre ambos mandatarios se ha visto empañada por contradicciones internas. Mientras Washington presiona para que México no sea visto como un “adversario ideológico”, el gobierno mexicano intenta sostener la histórica “Doctrina Estrada”.

​Marcelo Ebrard ha señalado que lo que falta por negociar del T-MEC depende enteramente de la percepción de EE.UU. sobre la política exterior mexicana. Ante este escenario, el mercado ha reaccionado con nerviosismo, anticipando que la soberanía energética de México podría chocar frontalmente con las exigencias arancelarias de la administración Trump.

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